Blog
Guías
Cómo funcionan los concesionarios de hamacas en la playa
Guías

Cómo funcionan los concesionarios de hamacas en la playa

5 min de lectura·29 de marzo de 2026
Cada verano aparecen las hamacas en las playas y desaparecen en otoño. ¿Quién las pone? ¿Cuánto pagan al Ayuntamiento? ¿Cómo se fijan los precios? Te lo explicamos.

Las hamacas de playa no aparecen solas. Detrás hay una concesión administrativa, un canon al Estado y un maquero que apuesta su temporada entera a que el verano acompañe. Así funciona el sistema por dentro.

¿Quién tiene derecho a poner hamacas en la playa?

Las playas son dominio público maritimo-terrestre del Estado español. Nadie puede instalar una hamaca de forma permanente sin una concesión administrativa otorgada por la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar, que depende del Ministerio para la Transición Ecológica. El proceso es un concurso público: el Ayuntamiento y la Demarcación de Costas evalúan las propuestas y adjudican la explotación. Las concesiones duran habitualmente entre 4 y 8 años, renovables según la normativa vigente y el historial del operador.

Hamaquero atendiendo a clientes en su zona de sombrillas y tumbonas
Gestión diaria de una zona de hamacas en temporada alta

Cuánto le cuesta al concesionario la temporada

El canon anual se calcula en función del metro cuadrado ocupado, la categoría de la playa y el número de elementos instalados — hamacas, sombrillas, toldos, chiringuito anejo. En playas de alta demanda como Ibiza o Marbella, los cánones superan los 50.000 €/año. En playas de segunda categoría en Roquetas de Mar o Torremolinos, la cifra puede rondar los 8.000–15.000 €/año. A eso hay que sumar la inversión en equipamiento: una hamaca de aluminio de calidad cuesta entre 80 y 150 €, y una sombrilla articulada, entre 120 y 250 €. Un operador mediano con 150 elementos lleva invertidos fácilmente 30.000 € antes de abrir.

Primera línea vs segunda línea: la guerra que no se ve

No todas las posiciones en una concesión valen lo mismo. La primera línea — las hamacas más próximas al agua — puede costar el doble que la segunda fila, y esa diferencia la siente el bolsillo del bañista. En playas como la Barceloneta o La Malagueta, los operadores asignan la primera línea por reserva anticipada o la reservan para clientes habituales. A las 9 de la mañana del 15 de julio, esas posiciones ya están ocupadas o bloqueadas. La reserva online ha cambiado esto: plataformas como las de la Costa del Sol en Sombrilleo permiten elegir fila y posición desde casa, pagando un pequeño suplemento por la primera línea.

Operador de hamacas trabajando en la playa con clientes
El hamaquero es la figura clave en la gestión de zonas concesionadas

Cómo se fijan los precios que pagas tú

El concesionario fija sus precios libremente — la ley no obliga a una tarifa máxima en la mayoría de municipios. Los factores que mueven el precio son claros: ubicación (primera vs segunda fila), temporada (julio-agosto cuesta más que junio), servicios incluidos (tumbona sola o con sombrilla, toalla, bebida) y la competencia en la zona. En playas de Roquetas de Mar puedes encontrar hamaca y sombrilla desde 10 €/día. En Ibiza o Formentera, la misma combinación puede llegar a 35–45 €/día en agosto. Algunos municipios como Benidorm han intentado regular tarifas máximas con desigual éxito.

Qué pasa cuando acaba la temporada

El 30 de septiembre — o antes, según la concesión — el maquero tiene obligación de retirar todo el material de la playa. La Ley de Costas es clara: no puede quedar ninguna estructura fija. Las hamacas y sombrillas se apilan en almacenes, se revisan, se reparan las rotas y se preparan para el año siguiente. Si el concesionario no cumple los plazos de retirada, la Demarcación de Costas puede retirar el material a su cargo y facturarle los costes. Y en la siguiente renovación, ese incumplimiento cuenta.

Trabajador de zona de hamacas organizando módulos frente al mar
La digitalización mejora la eficiencia del hamaquero y la experiencia del cliente

¿Qué regula exactamente la Ley de Costas?

La Ley 22/1988 de Costas y su reglamento marcan los límites de lo que puede instalarse y cómo. No es una norma pensada para el bañista, sino para proteger el dominio público. Lo que más afecta al día a día de las concesiones son las restricciones de superficie y las obligaciones de acceso libre.

Lo que regula la Ley de Costas en las concesiones de hamacas

  • Superficie máxima ocupada: nunca más del 50% de la playa en temporada alta
  • Distancia mínima al agua: entre 6 y 10 metros según el ancho de la playa
  • Altura máxima de estructuras: 3 metros para toldos y sombrillas
  • Pasillos libres obligatorios cada cierto número de filas para garantizar el paso
  • Prohibición absoluta de cercar o acotar el acceso a la playa
  • Retirada total de instalaciones fuera de la temporada concesional
Preguntas frecuentes
¿Puedo instalar una hamaca propia junto a las del concesionario? +
Sí, mientras no estés dentro de la zona concesionada. Las playas son dominio público y nadie puede impedirte colocar una hamaca o silla tuya en el espacio libre. Lo que no puedes hacer es ocupar las posiciones del concesionario sin pagar.
¿Cuánto dura una concesión de hamacas y se puede renovar? +
Las concesiones tienen una duración habitual de 4 a 8 años. Se pueden renovar si el operador ha cumplido las condiciones del pliego — pagos al día, retirada en plazo, buenas prácticas medioambientales. La renovación no es automática: hay que solicitarla y puede salir a nuevo concurso público.
¿Por qué hay playas sin hamacas de alquiler? +
Porque el Ayuntamiento o la Demarcación de Costas han decidido no adjudicar la concesión, o porque ningún operador ha presentado una oferta rentable. Algunas playas vírgenes o de menor afluencia no generan suficiente demanda para que el negocio sea viable después de pagar el canon.

Elige tu posición antes de que lo haga otro

Si ya sabes cómo funciona el sistema, sabes que la primera línea vuela. En Sombrilleo puedes reservar hamaca y sombrilla en las principales playas españolas, elegir fila y posición, y olvidarte de llegar corriendo al amanecer.

Ver disponibilidad →